Cinco películas clásicas (algo) desconocidas

Autor: Alejandro Morala
Tiempo de lectura: 6 min.
Categorías: Curiosidades / Espectador





En entradas anteriores hemos comentado 5 películas imprescindibles que todo cinéfilo debería ver antes de morir. ¡Palabras mayores! No obstante, eran títulos que fácilmente ya conoceríais, aunque solo fuera de oída… Hoy, por el contrario, os proponemos cinco películas clásicas que probablemente desconocías. Clásicos a la altura de los más grandes, pero que no han gozado de gran repercusión cultural… ¿Las conoces?

Juegos de verano (1951) de Ingmar Bergman

Fuente: Wikimedia Commons

El director sueco Ingmar Bergman es mundialmente conocido por títulos célebres como “El séptimo sello” (1957) o “Persona” (1966). Su cine fue exponente de la modernidad cinematográfica, con un cine de marcada teatralidad pionero en la experimentación de la narrativa audiovisual. Su estilo ha sido por muchos considerado sombrío: el miedo a la muerte, la ausencia de Dios, la imposibilidad de amar… son algunos de los temas recurrentes en su cine, profundamente existencialista.

¡Pero atención! De entre este panorama gris y pesimista, un pequeño canto a la vida florece: “Juegos de verano”. Posiblemente sea la película más bella y vitalista del director (y eso que no está absenta de muerte y tragedia). Toda ella respira frescura y juventud, elementos propios del verano, rodeados de un tono romántico y esperanzador.

El film narra la historia de una bailarina que vive atormentada por el recuerdo de su primer novio, quien falleció en un accidente durante unos maravillosos días de verano. El dolor habrá hecho de ella una mujer estricta y rígida, lo cual dificulta su actual relación amorosa. Para superar el pasado, deberá volver al verano donde se enamoró por primera vez y enfrentarse a sus recuerdos.

Nos encontramos ante un Bergman joven que enamora a primera vista. “Juegos de verano” es un regalo tan hermoso como inolvidable.

Los ojos dejan huellas (1952) de José Luis Sáenz de Heredia

Fuente: cine maldito

El cine negro español es un género históricamente olvidado. Durante el franquismo, las comedias costumbristas y las películas de época (gestas históricas) eran las propuestas predominantes. No obstante, el cine negro abrió una puerta a un cine diferente. Con influencia del neorrealismo italiano, este cine retrataba los barrios marginales, los personajes exiliados, los conflictos de clase, la pobreza… bajo la fachada de tramas policíacas.

“Los ojos dejan huellas” es un ejercicio arriesgado en este sentido. Nos narra la historia de Martín, un abogado de oscuro pasado que vive en la actualidad vendiendo perfumes. Un día se reencuentra con Roberto, un antiguo compañero de estudios cuya mujer enamora rápidamente a Martín. En esta línea, una noche Roberto le pide ayuda porque cree que ha matado a un hombre que rondaba a su amante. A partir de entonces, se desencadenará un plan maquiavélico por parte de Martín para quedarse con la mujer de Roberto.

Con un guion perfectamente construido, diálogos inteligentes y personajes de gran dimensión psicológica, “Los ojos dejan huellas” a dado pie a múltiples lecturas y análisis por parte de los críticos. Asesinatos e infidelidades, elementos dobles, triángulos amorosos… el film tiene todos los elementos para gustar a los amantes del cine negro, y merece pasar a la historia del cine español indiscutiblemente. ¡Seguro que a más de uno sorprende que en aquella España se hiciera este cine!

El título se debe a que la protagonista del film asegura que «aunque no haya pruebas materiales, los ojos siempre dejan huellas». Huellas que permitirán descubrir qué esconde cada personaje. Sea como sea, seguro que esta película deja huella en nuestros ojos.

Los inútiles (1953) de Federico Fellini

Fuente: Wikimedia Commons

Federico Fellini es un genio indiscutible del séptimo arte. Títulos de su filmografía como “La dolce vitta” (1960), “Fellini 8 1/2” (1963) o “Amacord” (1973), son clásicos imprescindibles de la historia del cine. No obstante, antes de desarrollar su estilo onírico y surrealista, comenzó haciendo películas neorrealistas comprometidas socialmente con su realidad.

En este sentido, “Los inútiles” muestra la vida de los vecinos de un pueblo de las costa adriática italiana que viven apaciblemente, inmersos en sus respectivos trabajos. No obstante, un grupo de cinco jóvenes amantes de la buena vida y poco responsables, chocan con el ambiente de la comunidad: ni trabajan ni se disponen a hacerlo.

Hay mucho de Fellini en esta película: sus raíces (homenaje explícito a su pueblo Rímini), su humor irónico y algo excéntrico, el gusto por las costumbres populares… Además, recurre, como de costumbre, a repartos corales donde todo el pueblo es en sí mismo un personaje. Podemos considerar a la película como la primera obra maestra del director, que le catapultó a la fama mundial. La profundidad humana que se esconde tras la acidez de su humor, la convierte en un clásico absoluto del cine italiano.

“Los inútiles” es un trabajo personalísimo, retrato de una generación desganada y perdida, que no merece caer en el olvido del público. Sea como sea, está claro que Fellini y su equipo demostraron que eran de todo menos unos “inútiles”.

Pickpocket (1959) de Robert Bresson

Fuente: Flickr

El cine de Robert Bresson se caracteriza por una estilo visual sobrio y distante, donde los sonidos parecen cobrar un protagonismo especial, y los intérpretes nunca son profesionales. La esencia se encuentra en imágenes que respiran realidad por todos lados. Su estilo prácticamente ascético eleva sus películas a un plano metafísico (o metafílmico) donde sin ningún artifico, la pantalla nos hipnotiza.

“Pickpocket” nos habla de Michel, un carterista que roba como respuesta a la necesidad de darse valor propio. En realidad, no necesita el dinero, tampoco está subyugado al oficio (no es cleptómano), simplemente es su medio de expresar aquello que siente y cree. De esta forma, corre el riesgo de ser aprisionado si nadie consigue convencerle de la maldad de sus actos.

Con resonancias a Dostoievsky (“Crimen y castigo”), la película funciona como parábola del bien y del mal, incluso como discurso existencialista (si no hay Dios, ¿todo está permitido?). No obstante, la riqueza del film reside en su perfecta representación de “el arte del carterista”. Como si de un trabajo orquestal se tratara, veremos manos y carteras que van y vienen ágilmente, haciendo del robo una auténtica coreografía.

“Pickpocket” es un estímulo para nuestros ojos. Resulta increíble como en sus 75 minutos de duración, Bresson nos conduce por una historia que, sin caer en trampas ni artificios, nos llega directamente de los ojos al corazón.

El rostro lánguido del protagonista, su aspecto famélico y su andar pausado, nos muestra un personaje sensible y entrañable, que nos hace cómplices de sus robos así como de sus remordimientos y culpas. “Pickpocket” habla del robo de carteras, pero acaba robándonos el corazón.

Harakiri (1962) de Masaki Kobayashi

Ambientada en el Japón del S.XVII, “Harakiri” nos narra la historia de un samurái que solicita permiso a sus superiores para practicarse el Seppuku (o Harakiri), donde se sacrificará abriéndose el estómago. No obstante, antes de dar paso a la ceremonia, solicita también poder contar el por qué de tal decisión ante todos los presentes.

Con esta trama, “Harakiri” marca un antes y un después en el cine de samuráis. Olvida todo lo que has visto antes, la imagen de un cine de acción perfectamente coreografiado es solo una pequeña faceta de esta película. La grandeza de “Harakiri” reside en dotar a su historia un enfoque claramente moral. ¿Qué motiva a un samurái a sacrificar su vida? ¿Solo se trata de una cuestión de honor?

El código del guerrero parece quedar desacreditado en un film de gran carga social. El director Masaki Kobayashi apuesta por centrarse en la dimensión más humana de estos guerreros, y desenmascarar las hipocresías del sistema feudal que por entonces existía. Los gestos faciales cobran una fuerza e intensidad parecida a la de una afilada espada samurái.

“Harikiri” es un grito cargado de ira y dolor, crítico con el militarismo y feroz con la deshumanización de los cógidos de honor. ¡Pero no solo de moral va la cosa! La película está magistralmente fotografiada, y no se privará también de fascinantes secuencias de lucha (espada en mano). Todo ello hace del film un clásico sorprendente del que es imposible no quedar prendado.

¡Hasta aquí nuestro Top! Estas han sido nuestras Cinco películas clásicas que desconocías, títulos fascinantes que no te puedes perder. Antes de despedirnos, contadnos:  ¿conocíais alguno de los títulos que hemos mencionado? ¿conocéis alguna otra película clásica olvidada por la historia? ¡Os leemos!

Imágenes vía Flickr

 

 

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