Educación audiovisual: una asignatura pendiente

Autor: Héctor García Monteagudo
Tiempo de lectura: 4 min.
Categorías: Opinión





Somos analfabetos.

Parece una afirmación muy rotunda y exagerada cuando las tasas de alfabetización en España son del 98,8% según la UNESCO.

Obviamente no nos referimos a leer y escribir cuando hablamos de analfabetismo. No.
Prácticamente desde que nacemos estamos expuestos al lenguaje. Nuestros padres se esfuerzan por enseñarnos a hablar. En el colegio nos enseñan a leer y escribir. Incluso nos inculcan la necesidad, real, de aprender y dominar otros idiomas. Pero en todo este recorrido vital, a día de hoy, hay un lenguaje que es soslayado de forma reiterada. Intencionadamente o no, pero lo es.

Y sin embargo es un lenguaje al que estamos expuestos las 24 horas del día. Más que a cualquier otro de cuantos nos enseñan. Lo usamos al abrir los ojos, y también cuando dormimos. Nos transmite mensajes, nos educa, nos condiciona, nos persuade, nos entretiene, nos permite transmitir a los demás porque nos emociona…

Hablamos del Lenguaje Audiovisual. Imágenes y sonidos que están presentes en el cine, la televisión, internet, publicidad, videojuegos… y, como decíamos antes, también es el “material de los sueños”. No es una figura retórica, no es una metáfora, ni una hipérbole exagerando la importancia del cine. Es que los sueños, nuestros sueños (y dejando aparte la parte bioquímica o su función biológica) están “hechos” de imágenes y sonidos. Y nuestra forma de soñar está muy influida por nuestra cultura y el consumo de imágenes que hacemos.

Además es un lenguaje extremadamente poderoso por varios motivos:

Es relativamente fácil de entender. Lo cual no implica que sea fácilmente decodificable. Pero sí, en cualquier parte del mundo puedes comunicarte con imágenes o gestos sin conocer el idioma.

Es universal. Salvo pequeñas diferencias culturales las imágenes y los sonidos suelen tener significados coincidentes. La prueba la tenemos en los emoticonos, imágenes que reflejan nuestro estado de ánimo virtual y que cualquiera entiende.

Apela a las emociones. Una película, una imagen o una música no sólo nos gusta. Nos provoca una emoción. Nos crea un sentimiento que hace que la recordemos por tanto…

Está conectado con la memoria. Nos ayuda a recordar. Hay multitud de estudios y experimentos con personas aquejadas de Alzheimer que han revelado que una música, por ejemplo, puede despertar un recuerdo de la memoria a largo plazo.

Y diréis: “OK, pero que tiene esto que ver con que seamos analfabetos”

Pues porque el audiovisual NO se enseña. Salvo en los estadios superiores de la educación y en ramas muy específicas, no se enseña. Nadie. Nunca. Quizás una ligera aproximación tangencial y transversal en diferentes asignaturas.

Y pensaremos que si he dicho que es un lenguaje fácil de entender, entonces no somos analfabetos.

Error.

Imaginad: viajamos a Japón. Obviamente, salvo que seamos del mínimo porcentaje de españoles que hablamos el idioma, no entenderemos nada. Podremos saber un par de palabras. Conocer un par de sus ideogramas. Incluso podremos mostrar fotos o señalar aquellos que queremos. Podremos defendernos, sí. Pero NUNCA entenderemos todo lo que nuestro interlocutor nos cuenta. Y viceversa.

Lo mismo ocurre con el lenguaje audiovisual.

Se entiende como una “industria cultural”, que lo es. Como una herramienta de ocio, por supuesto. Pero nadie presta atención a la vertiente comunicativa. A cómo nos traslada mensajes más allá de lo evidente. Del argumento de la película, los estereotipos o aquello que reconocemos al instante. Y ahí es donde perdemos el control de la comunicación.

Simplemente, querido lector, piensa en esto: vivimos en España. Un país que hasta hace 20 años no celebraba Halloween. Lógico, no es una tradición nuestra.

Ahora recuerda. ¿Cuántas veces has visto en series o películas norteamericanas celebrar esta fiesta?. Recuerda cómo nos gustaba imaginar que íbamos a disfrazarnos de monstruos, salir con nuestros amigos y pedir chucherías que por supuesto nos comeríamos a dos carrillos.

Esa generación ya hemos crecido y ahora, la inmensa mayoría de los colegios, centros comerciales, salas de ocio e incluso viviendas unifamiliares se decoran en esa fecha mientras que el 1 de noviembre pierde terreno pese a ser el festivo tradicional de nuestra cultura.

Hay quien habla de imperialismo cultural de los Estados Unidos (al fin y al cabo sus productos audiovisuales son casi el 80% de lo que “ve” un español medio aproximadamente).

Yo no.

Simplemente los Estados Unidos, como país, han entendido perfectamente que el audiovisual es un lenguaje y lo emplean para transmitir sus mensajes al resto del mundo.

Y funciona. ¿Por qué? Ya lo dije a lo largo de este artículo. Piensa.

Precisamente eso es lo que hacemos desde Cineduca. Queremos que pienses, alfabetizar en el lenguaje audiovisual. Por eso creamos programas para estudiantes, formación a docentes, adultos… pero siempre enfocados en la enseñanza del lenguaje audiovisual.

Nuestro objetivo es ver más allá de la pirotecnia de los efectos especiales, de la trama y los personajes para ver el patrón, el significado último y pensar sobre ello. Incluso frente a ello.

Porque solo cuando aprendes, comprendes y comunicas en un lenguaje puedes analizar sus mensajes (recordad esos análisis de texto del colegio), ser crítico y descubrir qué es realmente lo que significa lo que ves y oyes. Porque el cine también tiene metáforas y figuras retóricas, porque también hay códigos y formas de “escribir” con imágenes y sonidos. También tiene uno o varios significados que asimilamos porque no tenemos el conocimiento para verlos y, al llegar por la emoción, llegan a nuestro cerebro directamente sin pasar casi por el filtro del razonamiento (pensad en cómo reaccionamos ante el pasillo oscuro de nuestra propia casa tras ver una película de terror. ¿Tiene lógica?)

Por eso es esencial aprender a Leer el Cine. Porque es la manera de ser críticos, de pensar por nosotros mismos. Porque el audiovisual nos influye y nos forma como personas. Sin saberlo. Sin verlo. Sin comprenderlo.

Si seguimos siendo analfabetos, otros nos dirigirán. Vivimos en la Edad Media audiovisual. Nosotros queremos enseñarte. Ese es nuestro lema: Aprende. Comprende. Comunica. Aprende cómo se hace y por qué. Comprende el significado último. Y, cuando sepas, úsalo para Comunicar tus propios mensajes.

Sólo así podremos saber si celebramos Halloween porque realmente queremos o porque hemos crecido viéndolo y anhelando las sensaciones que nos provocaba el cine.

Foto de Fondo creado por senivpetro – www.freepik.es

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