Qué es el montaje alterno

Autor: Alejandro Morala
Tiempo de lectura: 3 min.
Categorías: Montaje



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Si algo podemos afirmar con rotundidad respecto al cine es que el montaje es indispensable para dar forma y sentido a nuestras historias. ¿Cómo sería un cine sin montaje? Algo así como infinidad de fichas de dominó esparcidas sobre una mesa: un conjunto inconexo y caótico. Hoy veremos una forma de organizar estas fichas: el montaje alterno.

El montaje alterno

Si bien es cierto que en un plano fijo podemos mostrar una acción entera (pensemos, por ejemplo, en “El regador regado” (1895) de los hermanos Lumière, donde veíamos en un único plano la escena de un niño pisando la manguera de un jardinero), nos resulta casi imposible narrar toda una historia en un plano fijo. ¡Sería tremendamente monótono!

De esta forma, lo que nos permite la segmentación de una escena o secuencia en varios planos (posteriormente unidos en el montaje) es algo mágico: construir el tiempo discursivo. Un tiempo que no corresponde con el tiempo real de la vida, sino que existe solo en la película y, por ello, puede ser manipulado a nuestro gusto para generar efectos concretos en el espectador. El suspense es uno de ellos.

"Las dos huérfanas" (1921) fue una de las primeras películas de la historia donde se utilizó el montaje alterno.
“Las dos huérfanas” (1921) fue una de las primeras películas de la historia donde se utilizó el montaje alterno.

La fuerza del suspense

A principios del S.XX, David Griffith, unánimemente reconocido como padre del lenguaje cinematográfico, descubrió que podía intensificar cualquier escena si, en lugar de resolverla directamente (enseñarla tal cual en una toma), la alargaba mediante la alternancia de varias acciones que sucedían al mismo tiempo. Inventó así el montaje alterno: la yuxtaposición de acciones que suceden en un mismo momento, es decir, que guardan una correspondencia temporal, pero que se muestran alternadamente según guste el montador.

En películas como “Las dos huérfanas” (1921), Griffith emplea a la perfección el uso de este montaje para mostrar la liberación de una condenada a muerte por guillotina. A la vez que vemos a la condenada rodeada del pueblo y a punto de perder su cabeza, se nos muestra a toda una caballería que acude desesperadamente hacia al lugar con el fin de rescatarla.  Es la conocida como “salvación en el último minuto”, que consigue, mediante este inteligente montaje, mantener en máximo suspense al espectador:

Esta idea ya había sido empleada en literatura por autores como Charles Dickens quien, al escribir ciertas novelas por entregas, debía saber alargar los momentos cumbre de sus historias para mantener en vilo al lector de cara al siguiente número. Además, sus novelas solían tener muchos personajes pudiendo así experimentar con la narración alternada de cada uno de ellos. Este recurso era propio de otros autores de la novela victoriana del S.XIX como George Eliot o Robert Louis Stevenson.

Muchas han sido las películas que han incorporado en su narración el montaje alterno para intensificar las escenas. Homenajeando a “El acorazado Potemkin” (1925) de Sergei Eisenstein, el director Brian de Palma decidió emplear este montaje en “Los intocables de Eliot Ness” (1987), para mostrar la caída de un carrito por una escaleras en mitad de un tiroteo:

Como vemos, a la vez que los soldados cosacos avanzan frente al pueblo, el carrito cae por la escaleras. Lo que Eisenstein consigue a la perfección es alternar la imagen del carro con la de los soldados, de manera que la tensión sea máxima. ¿Podrá salvarse el bebé? – nos preguntamos inevitablemente.

“Los intocables de Eliot Ness” repite la misma fórmula. En la secuencia, existen varios puntos de acción: el carrito que cae, la madre que grita, los pistoleros, los agentes… Todo ello se alterna magistralmente en el montaje, prologando la caída frenéticamente. ¡Es de infarto!

La salvación en el último minuto también es un recurso muy empleado en películas de acción o incluso de terror para mantener expectante al público. La escena vista de Brian de Palma también responde a esta salvación.

En grandes batallas o en los momentos más épicos de un film, resulta tremendamente eficaz intensificar el desenlace final de esta manera. Mediante la alternancia de varios frentes de acción, uno nunca sabe lo que puede ocurrir. Aquí os dejo algunos ejemplo más:

La alternancia de planos exige que lo mostrado ocurra todo al mismo tiempo. No obstante, como hemos comprobado, ello no implica que todo haya de ocurrir en diferentes espacios. El tiempo de acción es la clave: un tiempo que manipularemos a nuestro antojo. Es importante no confundir el montaje alterno con el montaje paralelo, aunque las diferencias son mínimas. Podéis verlas en nuestra entrada: ¿Qué es el montaje paralelo? 

Con ello cerramos la entrada de hoy, esperamos que os haya sido de utilidad. Pero, antes que nada, decidnos: ¿conocéis alguna película que haga uso del montaje alterno? ¡Decidnos! ¡Os leemos con ganas!

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