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Santi Planet: “…el cine es como un universo en sí mismo…”

Tiempo de lectura: 9 min.
Vídeos: 10 min.
Categorías: Entrevistas


Cortometraje que centra algunas de las preguntas de la entrevista: Eclipse
Autora de la entrevista: Juliet Saint
Entrevistado: Santi Planet

JULIET: Hola Santi, antes de empezar la entrevista, quiero señalar que he disfrutado enormemente el cortometraje Eclipse. Del mismo, destaco el mensaje metafórico que, si bien el autor señala, en su canal de Youtube, que hace referencia al alzheimer, podría aplicarse a tópicos de igual profundidad como la muerte, la vejez o la senectud. Asimismo, disfrute enormemente la banda sonora, es envolvente y te lleva a través de las imágenes con total naturalidad. Por un momento te olvidas de tu realidad y te adentras en el corto.
Ya dicho lo anterior, empezare con diez interrogantes acerca del corto y su desarrollo.

SANTI: Antes de nada, ¡muchísimas gracias por tus palabras! Me alegra mucho que te haya gustado y todo lo que comentas del corto. Gracias, de verdad.

JULIET: ¿Por qué realizar Eclipse? ¿Qué significa para ti este corto?

SANTI: Puede que Eclipse sea mi corto más personal. Eclipse nace para transmitir un mensaje a alguien que era muy cercano a mí, mi madre. ¿Sabes cuando quieres decirle algo a alguien pero no sabes cómo hacerlo? Pues yo lo hice con un corto, y este corto era mi manera de decirle que, por muy difícil que se pusieran las cosas, yo iba a estar siempre con ella. Este corto es, en parte, yo mismo.

JULIET: ¿Eclipse nace a través de una experiencia personal, ya sea del guionista o el propio director? De ser así que rescatas del enfrentamiento con el alzheimer.

SANTI: Cuando Mónica me transmitió la idea de realizar un corto acerca del Alzheimer yo tuve claro que quería llevarlo, con su visto bueno, a mi terreno personal y por eso no quería hablar del Alzheimer en sí. Fíjate que el nombre de la enfermedad no aparece nunca, y es porque no quería hablar de esa enfermedad como tal. Mi madre no padecía Alzheimer pero sí otra enfermedad neurodegenerativa. ¿Qué más da qué nombre tuviera la enfermedad si estaba claro que también se la iba a llevar? Y yo quería decirle que estaría a su lado.

Su enfermedad se estaba prolongando ya muchos años y los síntomas cada vez eran peores. Al ponerme a escribir el guion no podía evitar volcar mis sentimientos en lo que estaba escribiendo. Era el reflejo de lo que hacía años había comenzado a suceder: la inversión de los roles; pasar de ser cuidado por una persona a cuidar tú de esa persona. Dicho así parece sencillo, pero no lo es. Y es mucho peor para la persona que pasa a ser cuidada. Por eso quería transmitirle ese mensaje de acompañamiento a través de unas imágenes que no fueran tristes, sino todo lo contrario, porque el mensaje que quería transmitirle era positivo, de tranquilidad.

JULIET: Me causo curiosidad el nombre de la productora: en el corto aparece como Planetario Media e indagando me he encontrado con Santi Planet. Todos hacen referencia al universo, ¿Qué relación tiene para ti la vida, el universo y el cine?

SANTI: Sin pretender ser filosófico en ese sentido, el cine es como un universo en sí mismo, con sus propias reglas (que pueden ser las de nuestro universo real u otras), que está situado en otro plano, un plano no real. Pero a pesar de todo, ese universo que vemos en la pantalla siempre lo asumimos como el que nos rodea. Y eso es lo que le confiere tanta potencia: es como una ventana a un universo que asumimos como el nuestro pero que no tiene porqué serlo. Y nos asomamos a él, indagamos en él, a veces nos vemos reflejados en él, o querríamos vivir allí (tal vez en una comedia) o desearíamos escapar (en una película de terror). Cuando el espectador se asoma a ese universo y logra conectar con él se produce una magia, como sucede con la literatura, la pintura, la fotografía… Y me encanta poder ser artífice de eso o, al menos, intentarlo. Que mi apellido guarde ese paralelismo con lo que te explico (es puramente casual, ¡no es un nombre artístico!) me parece divertido, y quise aprovecharlo en el nombre de la productora. Que Eclipse también se refiera al universo, cierra un poco el círculo. Pero es que el universo nos parece algo grande y lejano, y nos olvidamos de que el universo está muy cerca y muy dentro de nosotros. Todos formamos parte del Universo, y todos tenemos nuestro propio universo dentro de nosotros.

JULIET: La banda sonora está hecha con sumo cuidado y te adentra en el corto, ¿Cómo durante la producción de un corto eliges la banda sonora, cuales son los puntos que evalúas?

SANTI:  Siempre he pensado que la música es muy importante para generar emociones en el cine. Tan importante como el guion, la fotografía, y siempre me he fijado mucho en ella. Tengo la suerte de contar con Joan Claudi para la creación de las bandas sonoras. La música de Eclipse es original, compuesta de propio para el corto. Joan Claudi tiene mucha sensibilidad para crear ese universo musical a partir de las historias, incluso antes de ver las imágenes. Cuando ya dispone de ellas y comienza a musicalizarlas, hace que el universo ese del que hablábamos, ese universo al que te asomas, te atrape y te sumerja en él.

Me gusta pasarle alguna referencia, alguna música que ya resuena en mi cabeza cuando pienso en la historia. Y entonces él crea la magia. Me pasa unas primeras composiciones y yo, con mi desconocimiento de la técnica musical, le comento lo que me gusta más, lo que no me convence tanto… Y llega un momento en el que todo encaja y pienso, “Joan Claudi, ya lo has vuelto a lograr”.

En Eclipse en concreto quería una banda sonora que, como el corto, fuese emotiva pero no resultase dramática. Que no fuera triste. Y por ese el tema principal, el que suena al final, es más una canción motivadora, que sigue la línea del mensaje positivo que pretende transmitir la historia.

Público disfrutando de una proyección de Eclipse
Público disfrutando de una proyección de Eclipse

JULIET: De los cortos qué has dirigido, ¿Cuál ha sido con el que más te identificas y por qué?

SANTI: Eclipse es el que “es más yo” por todo lo que te comentaba antes. En las frases que la niña pronuncia al final me veo a mí pronunciándolas. Ella dice el mensaje que yo quiero decir, y lo hace en ese universo que existe al otro lado de la pantalla.

Hace unos años había rodado “Recuerdos”. Una historia muy breve y muy sencilla, sin prácticamente medios ni tiempo. Trata de un juguete que se plantea su existencia cuando ya nadie lo asocia a un recuerdo concreto, el recuerdo de la infancia quizá. Otro símil que nos plantea que tal vez realmente desaparecemos del todo cuando ya nadie nos recuerda. Es una historia universal y que en el momento que lo rodé latía con mucha fuerza en mi cabeza por una situación que estaba viviendo.

JULIET: ¿Qué otras ideas piensas que pueden identificarse con el corto?

SANTI: Es verdad que el corto, en el tramo final, revela su vínculo con el Alzheimer. En la frase que dice la niña y en la secuencia en la que la sombra del eclipse oscurece las fotografías, sobre todo. Pero no es lo importante del corto, para mí lo importante es la idea final de acompañamiento, ese “pase lo que pase voy a estar ahí”, y eso va más allá del Alzheimer en concreto. La idea principal es la inversión de los roles: la abuela cuida de la nieta, y lo refleja en ese “no tengas miedo de la oscuridad, que yo te voy a acompañar”; pero es la nieta la que toma el testigo al final, y le viene a decir lo mismo: “en tu oscuridad yo voy a estar contigo”. ¿Qué es esa oscuridad que afecta al adulto? La enfermedad en general, el tramo final de la vida, el momento en el que todo se complica y se pierde el control. El paso inexorable del tiempo. Esa fragilidad que nos une a nuestro mundo. Es lo que en el clímax se refleja con esa taza de café desbordada, ese reloj que no se detiene, ese cristal que une al personaje a un recuerdo querido y se rompe al final.

Al final, esa oscuridad es lo que simboliza el eclipse de sol. Ese eclipse es todo menos un eclipse. Es esa oscuridad que se cierne sobre nosotros en algún momento. El Alzheimer, o una enfermedad que se nos lleva, de una u otra forma. O simplemente el paso del tiempo, ese tiempo que se acaba.

Pero por encima de todo hay algo: el sol vuelve a salir, vuelve a haber luz. En algún momento, por poca que sea. Antes del desenlace final. ¡Pues disfrutemos de esos momentos de luz! Dejémonos coger de la mano para vivirlos. Eso es lo que el corto pretende transmitir: la historia finaliza con un escenario luminoso, aunque la mirada de la abuela refleje la crudeza de la realidad. Todas las ideas que pueden desprenderse del corto confluyen en ese mensaje positivo y, en parte, esperanzador.

JULIET: Creo que relacionar Eclipse sólo con el alzheimer es limitarla, antes de leer la descripción observé el corto y en principio pensé que iba acerca de envejecer y la pérdida del brillo. Luego las últimas líneas dichas por la niña me enfrentaron con la idea del alzheimer fuertemente y fue evidente. Sin embargo, ¿qué relación crees que tiene el corto con la muerte?

SANTI: El corto está vinculado a esos momentos de oscuridad que comentábamos antes. Está claro que esa oscuridad en este corto hace referencia a los de la edad avanzada, pero no querría vincular la historia con la muerte en sí, que ya sería el final del recorrido. El corto se mueve más en ese trayecto final, el que aún deberíamos recorrer con una idea de felicidad cuando esta pueda ser posible, en los momentos en los que todavía podemos vislumbrar algún atisbo de luz en algún momento, ni que sea puntual.

JULIET: A pesar de la crudeza de la enfermedad, se vislumbra un mensaje positivo. Si pudieras ponerlo en palabras cuales serían.

SANTI: En el corto, uno de los personajes dice eso de “por muy oscuro que se ponga, volverá a salir el sol”. Esa frase puede parecer una obviedad, pero se nos olvida a menudo en momentos de oscuridad. Profundizando en ella, el mensaje positivo sería más un “por muchos momentos de oscuridad que haya, por más frecuentes y más largos que estos sean, disfrutemos de los momentos de luz que aún pueda haber, aunque sean pocos, aunque sean cortos, pero disfrutémoslos cuando aparezcan”.

JULIET: Y… ¿por qué representar el alzheimer con un eclipse?

SANTI: Desde hacía tiempo quería rodar varias historias que tuvieran como nexo en común un eclipse de sol. Historias que siendo independientes condujeran a sus personajes a coincidir en espacio y tiempo en un mismo lugar observando el eclipse de sol, aunque estos personajes no se conocieran entre sí y, tras el eclipse, siguieran cada uno su camino. Es lo que titulé como “Proyecto Eclipse”. Este corto sería una de esas historias.

Por otra parte, la propia raíz etimológica de la palabra “eclipse” significa desaparición y abandono, que viene a ser lo que es la enfermedad de Alzheimer: la desaparición de los recuerdos que nos abandonan; y provocan la oscuridad en la que se sume la mente. Aunque la enfermedad provoca ese olvido pero tiene momentos en los que los recuerdos vuelven a estar ahí, hay momentos de luz en la oscuridad.

Además, la plasticidad del eclipse de sol representaba a la perfección el mensaje que pretendíamos transmitir. No hablamos de que se vaya la luz del sol porque se haga de noche, que es algo que sabemos que pasa cada día, ni porque haya nubes; ¡es porque la luna lo cubre! Tiene algo mágico a la vez que trascendente, es algo que sale de lo habitual y es la oscuridad absoluta por algo que sucede lejos de nosotros y nos hace sentir indefensos. ¿Y si no vuelve a salir el sol? Saldrá, sí, pero ¿seguro? Es algo que se escapa a nuestro control, como tampoco tenemos el control de muchas de las cosas que nos pasan en la vida. Y aunque no podamos controlarlas, ahí hay una mano que nos puede acompañar. Plásticamente, de nuevo, la metáfora era recurrente: la luna cubre el sol en un universo tan grande que nos cuesta imaginarlo, como el café oscurece la leche en nuestro universo más cercano y tangible (un eclipse más mundano). Y, en medio de lo inmenso y lo pequeño, estamos nosotros.


Distintos trabajos de Santi Planet

JULIET: Y, por ultimo tu pasión por el cortometraje y el mundo del cine, ¿qué la desencadenó?

SANTI: Desde siempre quise ser director de cine. Uno de los juguetes que recuerdo con más cariño era un Cine Exin, que llevaba unos cartuchos de película que podías manejar con una manivela. Más tarde, mi tío me regaló un viejo proyector de Super8 y una grabadora. No funcionaban muy bien porque eran antiguos, pero me encantaba mirar las tiras de celuloide a contraluz para ver los fotogramas, recortarlos y empalmarlos con acetona. Además me gustaba escribir y dibujar. Y soñaba con llevar a una pantalla aquellos cuentos que escribía. Por otra parte me gustaban mucho las historias breves de aquellas películas de los 80 que incluían varios episodios, y los capítulos de “The Twilight Zone” y “Cuentos Asombrosos”. Y en mi familia ha habido muchas personas a las que les gustaba mucho el cine (mis padres, mis tios…) por lo que siempre he oído hablar de películas y he tenido recomendaciones de cosas para ver y me han explicado curiosidades y detalles, sobre todo de cine clásico. El cine parecía que era lo que podía juntar todas las cosas que me apasionaban porque une literatura, música, fotografía… ¡Es un poco de todo! Así que, de alguna manera, quería usar ese medio para crear cosas y darle forma a lo que se cocía en mi imaginación.

Por otra parte, el cortometraje permite entrar en el mundo del cine de una forma modesta: rodar un largo es complejo (y, a menudo, caro) mientras que el corto permite más libertad y parece más al alcance de cualquiera. Además, las nuevas tecnologías han democratizado el medio: ¡cualquier móvil ya tiene una cámara que graba con mucha mejor calidad que las videocámaras VHS de hace unos años! Y es relativamente fácil mostrar a la gente lo que has creado, ahí está YouTube, por ejemplo.

Más info sobre Eclipse y otros proyectos de Santi Planet en su web.

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